clandestino.pe

Tinkuy: cerámicos inspirados en la cultura

En un pueblo donde el recurso abundante es la  arcilla, un hombre ha logrado unir a 10 familias y apunta a convertirse en el artesano más cotizado e innovador en el sector de la cerámica. Su trabajo está basado en el conocimiento de sus antepasados: la cultura Huari.

Amador Aguilar Bejarano

Artista del barro: Amador Aguilar Bejarano; todo su conocimiento y experiencia lo vierte en su taller de cerámicos, en el Centro de Desarrollo Artesanal Tinkuy, el pueblo de la arcilla, en el límite de Huancavelica y Ayacucho. Foto: Jhefryn Sedano (2011).

Cuando a una perra de los antiguos arrieros le llegó el momento de parir, alumbró a sus cachorros en una cueva y se quedó a vivir allí alimentada por los viajeros que siempre le arrojaban un poco de comida. El lugar se llama desde entonces, tiempos remotos, Allccomachay. Cueva de perros, en cristiano. Es la historia de la frontera de las provincias de Huanta (Ayacucho) y Acobamba (Huancavelica), separadas por el río Huarpa, unidas por el puente también llamado Allccomachay.

Allccomachay. Los periódicos la consignan como el lugar donde ocurren asaltos a los buses que recorren la ruta Huancayo-Ayacucho. Aunque los atracos no ocurren precisamente allí, sino a cinco kilómetros antes de llegar, en el territorio de Huancavelica, en un paraje donde los cerros se juntan brevemente y estrechan la carretera.

“Esto es Tinkuy, unión”. Lo pronuncia con  autoridad don Amador Aguilar Bejarano. “Y pertenece al distrito de Marcas, provincia de Acobamba, en Huancavelica”.

LEA TAMBIÉN: Y entonces al pie del nevado Chapico: ¡Otorongo! [VIDEO]

Amador en Tinkuy. Tiene 53 años de edad y 42 como maestro de la cerámica, uno de los mejores, instalados en este lugar, casi un desierto, rodeado de plantaciones de tunas. De aquí salen los mejores diseños de cerámica: fuentes, platos, tazas, jarras, floreros y tantos otros, con la arcilla que abunda en el cerro, cocida a 1070 grados centígrados.

Tinkuy

El picaflor y la flor, diseño inspirado en la cultura Huari. También los colores. Foto: Jhefryn Sedano (2011).

El taller de Amador se ubica a unos pasos del puente Allccomachay, ése que en época de lluvias corre el riesgo de colapsar por la crecida del río. Amador es de Marcas, uno de los distritos de la provincia de Acobamba, en Huancavelica, una de las regiones con más pobres del Perú. La municipalidad de Marcas recibe cada año un presupuesto aproximdo 500 mil soles. ¿Para qué alcanza?

– Para hacer algunos estudios de proyectos y algunas contrapartidas. Nada más.

Lo dice Amancio Aguilar Gavilán, el alcalde (2011). Es un hombre joven, pero su voz suena cansada, como agotada por los constantes viajes «gorreando» la camioneta de su colega alcalde de Caja, el distrito vecino, para que lo traslade a Huancavelica o Lima, a realizar gestiones.

– Hablen con don Amador, en Tinkuy. La cerámica puede ser la opción para el desarrollo de Marcas –dice–. Yo sé por qué les digo.

Cinco horas después, tras recorrer a pie una carretera cerrada para los vehículos porque estaba en ampliación, don Amador Bejarano cuenta su historia:

– Me fui a Lima en 1974. Tenía 9 años. Trabajaba como ayudante de mi tío en la empresa de cerámicos Santa Marta. En las tardes estudiaba. Trabajé hasta el 82. El dueño de la empresa enfermó de la columna y lo llevaron a Italia. La empresa quedó en manos de su hijo que, deduzco ahora, no entendía nada y la mayoría de los trabajadores nos fuimos a otras empresas.

LEA TAMBIÉN: Redoble por Rancas, los hechos detrás de la ficción

Don Amador se enroló, entonces, en la tienda de artesaníasn Cerámica Los Reyes. Luego, con un tal César Ureta. Conoció después a un señor de apellido Huancahuari, ayacuchano, quien lo animó a que instale su propio taller. Intentó. “No funcionó la idea”. Insistió y comenzó en 1986.

Luego de trabajar un tiempo en Chulucanas, en 2001 volvió a Marcas y se instaló en Tinkuy, en un terreno comunal. Se capacitó en la Universidad San Cristóbal de Huamanga, donde estudió la cultura Huari, sus cerámicas, y eso le sirve para sus diseños.

La marca. Amador encontró un tiesto huari con un dibujo que él lo completó.

– “Y me salió un picaflor. Le puse las flores, que siempre los tenemos en nuestra zona de  influencia Huari”.

Y quedó el picaflor como la marca de su arte.

– “Se me ocurrió. Lo he creado en base a la cultura Huari, porque lo he encontrado”.

Tinkuy significa unión y diez familias han formado una asociación para crear los diseños de cerámica basados en la cultura; sus antepasados. Su identidad: los Huari.

[Nota: publicado originalmente en el diario El Sol (Huancayo), en 2011]

LEA TAMBIÉN: Hualhuas: el arte de la pushka en manos sabias

LEA TAMBIÉN: Pedro Barreto: el cardenal que une la ciencia con la religión



Categories: Cultura Popular

Tags: , , , ,

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: