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Despierta Pucará, el festival del pintado de murales que acerca el arte a las personas

Los artistas plásticos Jade Rivera, Elliot Túpac y otros cinco reconocidos muralistas intervinieron con su arte en el barrio Mariscal Cáceres en Pucará.

Mural Pucará

A siete artistas pintores les tomó siete días culminar el mismo número de murales en el barrio Mariscal Cáceres de Pucará, lugar escogido para el festival Despierta, una intervención que busca acercar el arte a las personas, especialmente niños, que viven en zonas alejadas de las ciudades.

Despierta está dirigido en Perú por el reconocido pintor muralista Jade Rivera, huancaíno de nacimiento y radicado en Lima hace varios años. «El festival es una iniciativa inspirada en un trabajo que se hizo en República Dominicana con el mismo concepto, lo hice y me motivé para hacerlo en Perú», dice Jade.

Despierta es un festival de muralismo. «Es el contacto del ser humano con la naturaleza. Llegamos a un lugar, nos inspiramos y lo plasmamos», relata Jade. Esta vez, en Pucará, el retrato que trabaja en la pared de una casa del barrio Mariscasl Cáceres, es un niño del lugar.

Mural Pucará

«Al termina van a ver naturaldeza, simbolismos. El poblador mirará el mural y sacará sus propias concluciones», explica Jade. Por lo pronto, los niños lo ven pintar su mural y tal vez uno o dos de ellos se hará pintor. «Eso es muy importante».

Jade ha pintado más de 500 murales en Lima y en ciudades de Europa y Asia. Esta vez eligió Pucará, al sur de Huancayo, en la idea de «acercar el arte y la cultuta a lugares alejados de la ciudad». «Pucará no está cerca del centro, no suceden mucha cosas aquí con el arte y por eso dedicidimos venir y pintar, acercar el arte a los niños y la poblacion», dice.

La influencia del bordado huanca

Elliot Túpac, de padres huancas, es otro de los reconocidos muralistas que ha llegado a Pucará, convocado por Jade Rivera

Elliot usa la estética del cartel, como él llama a las formas de las letras que usa en su arte. La cercanía con los carteles lo tuvo por su padre, Fortunado Urcuhuaranga Yupanqui, un huancaíno dedicado ala elaboración de afiches tradicionales de la Carretera Central, conocidos también como ‘afiches chicha’.

Elliot Túpac

Elliot Túpac inicia los trazos de su mural en el estadil del barrio Mariscal Castilla, en Pucará. Foto: Analucía Ramón.

Cuenta Elliot que su padre, don Fortunado, nació en el barrio La Breña, en el distrito de Huacrapuquio, en Huancayo. Allí, antes de migrar a Lima, se dedicaba al tejido de la manta matiz, un elemento fundamental de vestimental tradicional de las mujeres huancas.

Su madre, Alicia Cárdenas, es de Viques (Huancayo). Ella domina el arte del tejido de la faja, un elemento central en el vestir femenino huanca, sea para al fiesta del Huaylarsh, para labores en el campo o el uso diario. También se desenvuelve en el bordado.

Elliot reconoce que su arte tiene la influecia del bordado huanca.

Junto a estos dos artistas muralistas, estuvieron en Pucará Henry Chran, Elio Mercado, Luis Fubu, Edwin Higuchi (‘Pésimo’) y Jesús Camarena (‘Xomatoc’).

Elliot Túpac

El mural de Elliot Túpac con gran avance en Pucará. Foto: Analucía Ramón.

Casa museo de Cáceres

En en barrio Mariscasl Cáceres, en Pucará, se encuentra el museo de la Campaña de la Breña, que funciona desde el 2013 en el inmueble donde según la tradición popular se acuarteló el general Andrés Avelino Cáceres. El Ministerio de Cultura señala que «esta casa se construyó aproximadamente en 1870 y fue propiedad de doña Rosa Vila, quien hospedó al ejército cacerista»

En la actualidad, la casa museo es administrada por la Comunidad Campesina de Pucará, la municipalidad y la Legión Cáceres de Pucará.

El muralismo promueve el turismo

Existe una experiencia peruana de intervención artística para promover el turismo y se encutra en Antioquía, en Lurín (Lima).

En 2003, la ONG Centro de Investigación, Educación y Desarrollo (Cied), promovió un proyecto que consistía en pintar las casas hasta entonces con fachadas despintadas y sucias. Luego, un grupo de estudiantes de artes plásticas de Argentina, Uruguay y Perú llegaron al pueblo y plasmaron en una semana diversos diseños con la supervisión del pintor Enrique Bustamante.

Así, Antioquía se convirtió en un inmenso retablo y hoy, 16 años después, el pueblo se ha convertido en un producto turístico muy visitado, que genera ingresos económicos para sus pobladores.

En el caso de la intervención de los muralistas en Pucará, dice Jade Rivera, su propósito es el acercamiento del arte a la gente, y el circuito turístico «lo tienen que desarrollar los mismos pucarinos o la Municipalidad».

«En muchas partes del mundo se pintan 10 o 15 murales en un mismo sitio y la gente viene, toma fotografía y se convierte en un sitio turístico. No apuntamos a eso, pero puede suceder con facilidad, porque los artistas que están aquí son de mucho nivel; han pintado en todo el mundo», dice Jade.

«Lo que suceda con los murales va ha depender de la gente de aquí».

La presencia de los siete muralistas en Pucará ha sido apoyada por la Universidad Continental, en coordinación con la Municipalidad Distrital de Pucará y los pobladores del barrio Mariscal Cáceres, quienes accedieron las fachadas de sus viviendas para el pintado de los murales.

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