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El corazón vulnerable del río Chili que protegen los comuneros de Chalhuanca [VIDEO]

Los agricultores siembran y cosechan el agua que garantiza su supervivencia y el de toda Arequipa.

Paisaje de Challhuanca, en la parte alta de Caylloma, donde se siembra y se cosecha el agua que usa Arequipa. Foto: Wilber Huacasi.
Paisaje de Challhuanca, en la parte alta de Caylloma, donde se siembra y cosecha el agua que usa Arequipa. Foto: Wilber Huacasi.

Por: Ibón Silva Machaca | El Búho.pe | Arequipa

[Especial en alianza con convoca.pe, elbúho.pe y clandestino.pe]

Todas las mañanas Juana Mamani cumple religiosamente su labor de pastoreo. Lleva a sus alpacas a que se alimenten del ichu que crece en los campos de Chalhuanca, una de las zonas altoandinas pertenecientes al distrito de Yanque, en Arequipa. Hace una década, la escena era distinta.

Sobre los 3.300 msnm, ella vive agradecida por el cambio que ha tenido la vida de sus animales, desde que comenzaron a realizar todo un proceso de conservación del agua. Según cuenta, su ganado dejó de morir y comenzó a multiplicarse, los campos volvieron a verse más verdes y dar mejor forraje. Este resultado se logró luego de la construcción de qochas o microrepresas, espejos de agua, zanjas de infiltración y la reforestación de las praderas andinas. Se trata de un sin número de prácticas ancestrales que se conoce como la siembra y cosecha del agua.

“Aquí no hay contaminación, puedes ver a tus animalitos crecer, te encariñas cuando eso sucede, ya no se mueren como antes. Ha cambiado nuestro modo de vida, tenemos más agua para nuestro ganado y ayudamos a conservar las fuentes de agua que consume Arequipa”, dice Juana.

A través de esta ancestral práctica incaica se ha logrado reducir el descenso del agua y aumentar la infiltración para recargar las aguas subterráneas. Además de generar un valor sobre la actividad agrícola y ganadera, produce un efecto de conservación del agua, en beneficio de casi toda la región. En la actualidad, Chalhuanca cuenta con 1.500 hectáreas de bofedales nuevos, 15 qochas y más de una veintena de espejos de agua. Todo esto les permite contar de este recurso todo el año.

Las mujeres comparten las labores del campo con prácticas de artesanía. Foto: Wilber Huacasi.
Las mujeres comparten las labores del campo con prácticas de artesanía. Foto: Wilber Huacasi.

En Chalhuanca existen más de 200 personas distribuidas en 7 comités que se dedican al cuidado del agua, explica Joel Cayllahua, presidente de la Comisión de Usuarios de Chalhuanca. Cada uno tiene en su fundo por lo menos un bofedal, con el cual se abastecen de agua para criar a sus más de 36 mil 200 cabezas de ganado.

“Nosotros cuidamos nuestro bofedal, hacemos limpieza de los canales, de esa forma preservamos el agua”, comenta.

Uno los beneficios, explica Ronald Fernández, secretario del Consejo de Recursos Hídricos, es que el agua no se pierde. Desde hace más de 20 años, el agua almacenada permite regar ciertos sectores de pastos naturales de setiembre a diciembre, previos a la temporada de lluvias. Esto permite que las raíces de los pastos no se encuentren secos y puedan crecer con las lluvias. De acuerdo con los análisis efectuados, esta práctica les ha permitido incrementar la producción del forraje en más del 100%.

“Cuando se inició, en el año 98, había un gran problema que era el sobrepastoreo. Había una sobrecarga de animales. El pasto era bastante malo para la ganadería. Una alpaca podía acabar en un año con tres hectáreas de la pradera andina. Hoy, se observa que hasta seis alpacas pueden alimentarse al año de una hectárea. Esto lo han notado los agricultores y por esa razón decidieron continuar con la siembra y cosecha del agua”, precisa.

Impacto sobre Arequipa

Pero el impacto más importante que han podido evaluar los especialistas es que gracias a estas prácticas de siembra y cosecha de agua en esta zona se ha podido garantizar, kilómetros más abajo, la supervivencia de la cuenca del Chili, en especial del río Chili, factor fundamental de la vida en Arequipa.

El río Chuli provee de agua a la agricultura, la industria y a la ciudad de Arequipa.
El río Chuli provee de agua a la agricultura, la industria y a la ciudad de Arequipa. Foto: Senamhi.

El río Chili se encuentra en la zona más árida del país. El director de Senamhi, Guillermo Gutiérrez, señala que la radiación en Arequipa es tan fuerte que hay una gran pérdida de agua por evapotranspiración. Este fenómeno se ha venido asentando más, debido al cambio climático. Por esa razón, destacó la importancia de contar con un afluente vivo que ayude a regular el clima seco de la región.

“Lo que debemos entender es que al agua que consumimos nos viene de la zona alta actualmente. El agua de la cuenca equivale al 50% del PBI regional. Si no protegemos, podemos acabar sin agricultura, sin minería, etc.”, señala Fernández.

La gestión del recurso hídrico se debe priorizar a través de la protección del agua en las zonas altas. Por ese motivo, el programa Sierra Azul, en colaboración con el Gobierno Regional de Arequipa, viene impulsando la construcción de más reservorios naturales. El gerente de Agricultura, Jaime Huerta, han destinado este año más de 3 millones de soles para la construcción de qochas en las partes altas de las provincias de Caylloma, La Unión y Condesuyos. A través de este programa se han logrado construir ocho qochas en los últimos dos años.

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Categories: Ambiental, Economía

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